Una historia de emprendimiento

Una egresada que construyó su propio emprendimiento después del programa.

Sobre esta historia: La siguiente narrativa es compuesta y representativa del modelo de trabajo de la organización. No identifica a personas reales. La organización publica historias reales en su sitio oficial, con fotos anonimizadas o con consentimiento.

Emprendimiento · 3 min

Antes del emprendimiento: la salida del programa

Lucía tiene hoy 26 años y un pequeño taller de costura en una casa del barrio San Pablo, en Asunción. Cuando habla de su emprendimiento lo describe con una sola palabra: "empecé por necesidad". Pero lo que cuenta después, y el orden en que lo cuenta, muestra que la costura llegó después de varias cosas que no se improvisan.

Ingresó al programa a los siete años junto con sus dos hermanos menores. La cuidadora de su casa — un dato que repite en cada conversación que tiene sobre la aldea — fue la primera persona que le preguntó qué quería hacer cuando fuera grande. "Hasta ese momento nadie me había hecho esa pregunta", dice.

En la aldea hizo toda la escolaridad, y durante los últimos dos años del colegio participó en un taller de costura que el programa organizaba con una costurera externa. No le gustó al principio — dice que las primeras semanas se le daba mal y se quería ir — pero la cuidadora la hacía quedarse. Después de varias sesiones descubrió que sí le gustaba. Ese descubrimiento, según cuenta, fue lo que cambió el resto del colegio.

Qué aprendió dentro del programa que después usó afuera

Cuando egresa del programa a los 18, Lucía no tiene capital ni red de contactos profesionales. Pero repite tres cosas que aprendió adentro y que llevó consigo:

1. Ahorro

El programa trabaja con una práctica de ahorro semanal desde los primeros años. Lucía nunca ahorró grandes montos, pero aprendió la mecánica: separar una parte antes de gastar. Cuando empezó a coser afuera, ese hábito fue el que le permitió juntar para su primera máquina de coser industrial usada.

2. Cálculo de costos

El taller de costura del programa no era sólo costura. La costurera externa hacía que cada alumna llevara un cuaderno donde anotaba tela, hilos, tiempos y precio de venta. Lucía dice que ese cuaderno fue el que más usó después de egresar, cuando tuvo que poner precio a sus primeras prendas.

3. Una red de personas que la conocían

Lo que más destaca no es una habilidad técnica sino el haber conocido gente. La cuidadora de su casa siguió en contacto después del egreso. Una exalumna mayor del taller la presentó con la señora que le vendió su primera máquina. Una voluntaria del programa la recomendó con su primer cliente.

Cómo arrancó, en concreto

Los dos primeros años después de egresar Lucía vivió con una tía y cosía por encargo desde la cocina: arreglos, uniformes escolares, delantales. No se considera emprendedora en esa etapa — "sólo necesitaba ingresos", dice.

El salto a llamarlo emprendimiento vino cuando pudo juntar para un local pequeño. Lo hizo con un crédito que le gestionó una fundación vinculada al programa, complementado con sus ahorros. Hoy el taller tiene dos máquinas industriales, una_overlock y dos personas que le ayudan: una egresada del programa que conoció en un encuentro de egresados, y una prima que aprendió el oficio con ella.

Lo que la historia no muestra

No todas las personas egresadas del programa montan un emprendimiento. No todas las que quieren montar uno lo logran. La mayoría de los egresados trabaja en relación de dependencia, muchos en oficios que aprendieron dentro del programa, varios siguen estudiando. Los que emprenden suelen hacerlo en micro escala, con capital propio o crédito chico, y los primeros dos o tres años son los más frágiles.

Esta historia describe un camino que existe, no un resultado típico. El programa publica, en sus comunicaciones, que acompaña la inserción laboral de los egresados, pero no garantiza resultados económicos.

Lo que dice la organización sobre su trabajo con egresados

  • El programa de egresados existe formalmente y acompaña a quienes pasaron por el cuidado residencial hasta los 24 años, con extensiones según el caso.
  • La organización publica, en su sitio, que ese acompañamiento incluye apoyo para formación técnica, búsqueda de empleo y, en algunos casos, acompañamiento para emprendimientos.
  • La cifra exacta de cuántos egresados del programa han montado un emprendimiento no la publica la organización y este sitio no la afirma.

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